En un Abrir y Cerrar de Tus Ojos
- Yerko Reyes Benavides
- 13 dic 2018
- 2 Min. de lectura

En un abrir y cerrar de tus ojos, Madre, presurosa acuedes a la cita. Al encuentro sales de aquellos que sabes te buscan en sus necesidades y en ti ven, a la que de Dios recibió el poder de la intercesión y mediación.
En un abrir y cerer de tus ojos, Dulce Muchacha, al servicio de la humanidad te pones, nos tomas de la mano y al Señor Dios nos conduces; con cariño nos animas para que nunca nos apartemos de tu Hijo.
En un abrir y cerrar de tus ojos, Virgen querida, te das una vez más como ofrenda de bondad, para que a tus hijos, de Dios no les falte misericordia, gracia y piedad.
En un abrir y cerrar de tus ojos, María, tus manos extiendes, tus brazos se abren para recibir, solícita, las plegarias que a ti son entregadas con la plena confianza que serán escuchadas.
En un abrir y cerrar de tus ojos, Dulce Madre, tu amor se derrame abundante.
Dame de tu amor, de tu Amor de Madre, María, en este abrir y cerrar de mis ojos, que ahora contemplan tu rostro hermoso. Este corazón late lleno de emoción al saberse en tí cobijado, pues en ti fuerzas renueva para hacer la Voluntad del Amado.
No falte en mi vida, Virgen María, tu maternal intercesión, y aunque a ratos de lado te deje, ocupado en los afanes de este mundo, se tú, mi Dulce Muchacha, quien de mi no pase, y vela por siempre mi caminar para que allá donde tú estás también algún día yo llegue, junto a ti en el Reino celestial.
En un abrir y cerrar de estos ojos, me consagro por entero a ti y mi vida pongo en tus manos. Ayúdame siempre a servir con bondad y, a dejar rosas de amor y ternura, como tu Madre de Guadalupe, en el corazón de cada hombre, mujer, joven niño y anciano.
Amén
Yerko Reyes Benavides
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